Ana Rosa Fernández

Estrategia
Respirar.
Sentir
la savia de la luz
en cada gesto
que nos inmortaliza
en su cristalina brevedad.
No pensar. Sentir.
Cómo el tiempo nos traspasa
con su densidad de océano.
Cómo el silencio crece
anegándonos los ojos
de futuro y transparencia.
Amar.
Acoger el vuelo intenso
de las palabras que nos sueñan,
que nos viven ya
en su carne próxima,
en su prodigiosa destreza
para convocarnos
a la acción
y a la belleza

Habitación de hotel
Como una improvisada habitación de hotel
la vida nos acoge
mientras vamos de paso,
de sueño en sueño,
nómadas
en la determinación de la belleza,
viajeros consumados
en el oficio del dolor y del deseo.
En sus paredes blancas
vamos fijando las viejas fotografías
que conseguimos, apenas,
robar al tiempo
y su gélido tatuaje de olvido.
Imágenes en blanco y negro
que certifican
el poso del vértigo
en tantas noches de ginebra y lluvia,
la lucidez del placer
esculpiendo amatistas de poemas
bajo nuestros ojos.
Extenuados de llorar a solas
imaginando futuros
donde la belleza sea, al fin, definitiva
y el amor no nos engañe
con su promesa de eternidad
bajo los labios.
Mientras la vida se agota
y los espejos se repiten.

y allá, al fondo,
en nuestra habitación de hotel,
la soledad
nos aguarda
con la cama recién hecha
y las sábanas limpias...

Antártida
Quién habitará
tus llanuras de hielo insondable.
Mujer blanca y profética,
desplegando tu misterio
sobre el sueño de los hombres.
Qué suerte de delfines
azulesanidarán en tus ojos oceánicos.
Mujer de liquen,
perpetuando el milagro
de tu vientre
preñado de violines.
Quién preservará tu pureza,
el poderoso don
de vida y arco iris
que convocas,
la promesa de futuro
que enarbolan tus pechos
como glaciares
exquisitos
de espigas y poemas.

Pan y rosas
QUE NO TE NIEGUEN EL PAN
dorado y fértil de tu trabajo.
El telar y la fábrica.
El barro accesible de los sueños
tomando vida
en tus manos de grácil artesana.
El huerto y el taller,
la universidad y los fogones.
La sabiduría de tu oficio
congregando frutos y poemas
en el árbol irrepetible de la historia.
PERO TAMPOCO LAS ROSAS
hondas y fragantes del descanso.
Tu legítima herencia
de bosques y playas.
La complicidad del sol
en tu piel de niña.
El placer del mar
cuando se ha llorado...

Universo íntimo
De repente,
han pasado treinta años.
Y sigues siendo frágil.
Porque tu mundo
no es
el que dictan los periódicos.
Tu mundo sigue siendo
el olor del mimbre y el trigo.
El olor de la tierra
que sube los días de lluvia.
Y esos versos olvidados de Rimbaud.
Tu mundo:
ese lugar tras el espejo,
sin tiempo ni edad.
Territorio del deseo.
Donde los violines
agudizan su estirpe de niebla
y los gatos recorren
tejados de azabache y espesura.
Donde las palabras
fertilizan sonatas de poemas
y los sueños sobrevienen
a lomos de mansos unicornios
que llevan nombres de ausencia.

Año 2000

Mujer satinada
como gema fría.
Inquietante y mórbida
desnudez. Cristalizada en la lujuria
de horas y horas interrogando al hielo,
de años y años
diseccionando
el digital sonido del adiós,
la muerte lenta del fax
prometiendo otro París,
el suicidio, meditado hasta el desahucio,
...de enamorarse una vez más.

 

 
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