![]() |
![]() |
| REVISTA | ÁBACO DIGITAL | TALLER LITERARIO | OFERTAS Y SUSCRIPCIONES | AUTORES | CINE, ARTE Y LITERATURA |
|
El futuro será más cercano, incluso
cuando no estemos aquí Esto es lo que le pasó a una buena amiga mía. Nos encontramos después de muchos años de no vernos, después de haber pasado por nuestros mejores tiempos de facultad, primero, y de amistad, después, que manteníamos con largas conversaciones telefónicas, incluso en la distancia. Un buen día, recibí la comunicación de que había muerto su marido y acudí en su ayuda para acompañarla en esos difíciles momentos por el que podemos pasar todos cuando nuestra pareja se va de nuestro lado. Jaime era un hombre en todos los aspectos estupendo, agradable con todas sus amistades y un gran compañero para Inés, aunque ella se quejaba muchas veces de lo mucho que la desorientaba. Quería, por lo tanto, no sólo estar al lado de Inés en ese poco tiempo del que disponíamos; si no, también, despedirme del que para mí había sido el mayor juerguista que había conocido y con el que había disfrutado largas veladas. Lo inesperado del suceso me hizo llegar justo en el último momento. Mi avión aterrizó unas horas antes y un taxi me llevó directamente al cementerio donde iban a enterrar a Jaime. Allí estaba Inés, cambiada e imperturbable, vestida de negro, pero no por eso menos bella que de costumbre: su melena rubia al viento, sus ojos azules dulces y brillantes. Nos saludamos dándonos un largo abrazo, sonriéndonos por el largo tiempo que había pasado para vernos, y nos besamos para confraternizar por el suceso que nos reunía. Al lado de la sepultura, aparte de la caja de Jaime, llena de flores y nosotros, se encontraban sus mejores amigos, los más íntimos que había dejado de una corta pero agradable vida. En ese momento, todos estábamos concentrados en lo mismo, todos los que estábamos allí veíamos cómo metían la caja de Jaime en su sepultura. De momento todo era normal, sólo el silencio sepulcral que acontece en esos instantes nos acompañaba, un silencio de muerte, diría yo. Hubo un suceso que nos perturbó a todos: justo en el momento que Inés se acercaba con una rosa roja para despedirse de Jaime sonó un teléfono. Nos volvimos unos hacía otros y de diferentes colores: unos rojos de vergüenza de que ocurriese aquello precisamente en ese instante, otros pálidos de sorpresa. Pero ninguno tenía un teléfono móvil, y ya todos pensábamos que se trataba de alguno de los sepultureros, cuando ellos nos decían "no" con la cabeza. Inés estaba cada vez más nerviosa, pero sólo tenía una opción; porque el teléfono no dejaba de sonar: mandó evantar la tapa de la caja de Jaime. Fue mayor la sorpresa de todos nosotros al ver que el ruido del teléfono era más intenso cuando esto ocurrió. Inés se acercó, metió la mano en el bolsillo derecho de la chaqueta de Jaime y sacó un teléfono móvil. Todos estábamos pendientes de lo que pasaría. Ella escuchó la llamada pero no dijo nada y colgó, dejando el teléfono donde lo había encontrado. Su cara se había transformado en algo más ligero, más volátil... parecía que ya no estaba allí, su mirada estaba vacía y perdida, y nadie se atrevía a preguntarle qué era lo que había pasado. Terminó el sepelio y nos fuimos, yo acompañaba a Inés a su casa y, aunque tenía muchas ganas de preguntarle qué era lo que había oído, no pude hacerlo hasta estar en su casa. Una vez allí, mientras estábamos tomando un café y fumando, Inés me lo contó sin preguntárselo. Me dijo que nunca había previsto lo que le había pasado. Nunca pensó que Jaime pudiese hablar con ella después de muerto. Un mensaje que había dejado grabado en su correspondiente telefonía
unos días antes, y que había elegido para que se activara
en aquel momento, fue el que le comunicó lo tremendamente feliz
que había sido a su lado a pesar de lo infeliz que a la vez él
se sentía por amar a otra mujer. Sólo le había pedido
una última voluntad, la de dejar el teléfono a su lado para
poder en algún momento lla-marlas, si tuviese ocasión. |
||||
| PROYECTO EDITORIAL | CREDITOS Y COPYRIGHT | PUBLICIDAD | CONTACTO | ENLACES | ||||