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Mediación y Gestión Cultural A finales de enero de 2003 nos sentamos frente a frente por primera vez los delegados de los cinco países europeos participantes en el proyecto Magisthere: Francia, Italia, Hungría, la República Checa y España. Aquella primera reunión tuvo lugar en París, en la Biblioteca Nacional de Francia, en las dependencias de su primera sede, contigua al Palais Royal, que alberga las extraordinarias salas proyectadas por Henri Labrouste, amplios e inéditos espacios en su momento, sustentados por las primeras experiencias en el uso del hierro como elemento estructural. La biblioteca, una institución cultural milenaria, se adaptaba, y con qué éxito, a las nuevas realidades impuestas por el tiempo de la revolución industrial en forma de nuevos materiales y nuevas posibilidades. No es una metáfora baladí. También el proyecto Magisthere pretendía efectuar esta relectura de la necesidad de adaptarse a la nueva realidad europea y a las nuevas demandas en el campo de la formación profesional en el terreno de la gestión del patrimonio. A finales de este año 2005 el proyecto inicial ya habrá tocado a su fin, sin embargo, el acuerdo final adoptado en la última reunión de los delegados participantes, celebrada en Úbeda en febrero de este mismo año, supuso el inicio de una fase que pretende la perennización del proyecto y su máxima apertura tanto a la sociedad como a un mayor número de instituciones. Esta nueva fase se desarrolla desde un nuevo epicentro, la recién creada Universidad Europea del Patrimonio Cultural y Natural (uepcn), un espacio aún embrionario, compuesto por las universidades y las instituciones que hemos trabajado en el proyecto Magisthere. Este número monográfico de la revista Ábaco, a quien no solo nuestra universidad sino todos los socios participantes queremos expresar nuestro público agradecimiento, pretende ofrecer al lector algunas de las aportaciones y reflexiones que juzgamos más interesantes. El proyecto Magisthere fue aprobado por la Agencia Leonardo da Vinci de la Comisión Europea en el año 2002, con una duración de treinta meses y un presupuesto global de algo más de 700.000 euros. Sin duda alguna, el objetivo último del proyecto radicaba en la necesidad de ofrecer una formación más adecuada para la puesta en valor del patrimonio cultural, según la demanda expresada por muchas ciudades históricas. Esta demanda conllevó el liderazgo del proyecto en la Alliance de Villes Européennes de Culture (red avec), cristalizada a través de la participación de su director general, como también de cinco villas miembros de la organización: Tours (Francia), Cosenza (Italia), Pécs (Hungría), Olomouc (República Checa) y Úbeda (España). El proyecto se basaba en una experiencia anterior desarrollada en Francia, el programa Villas y Regiones de Arte y de Historia, impulsado por otro miembro de nuestro proyecto, la Dirección de Arquitectura y Patrimonio (Dapa) del Ministerio de la Cultura y la Comunicación de Francia, que había contado, igual que nosotros ahora, con el apoyo del Instituto Regional del Patrimonio de Bretaña (Irpa). Para la posterior fase de investigación y puesta en marcha de la formación, se unió a cada localidad participante una universidad de su entorno, por lo que se adhirieron a la iniciativa la Universidad François Rabelais de Tours –con posterioridad la también francesa Rennes 2 Haute Bretagne–, la universidad Degli Studi de Calabria, en Italia, la húngara universidad de Pécs y la checa Palacky de Olomouc. En nuestro país, el entonces alcalde de Úbeda, Marcelino Sánchez (exdirector general de Patrimonio de la Junta de Andalucía), confió la misión al centro asociado de la uned en Jaén, quien a su vez invitó a formar parte del proyecto al Departamento de Historia del Arte de la uned, dirigido por la catedrática María Dolores Antigüedad del Castillo-Olivares al frente de un grupo de investigadores. El número de Ábaco que el lector tiene en sus manos, siguiendo una línea ciertamente europeísta iniciada ya en ediciones anteriores de esta revista al ofrecer los artículos no solo en castellano sino en las lenguas en las que los autores los redactaron (en este caso francés e italiano), ofrece dos tipos de artículos. Por un lado, y siguiendo la directriz marcada por la primera fase del proyecto Magisthere, mostramos las investigaciones realizadas en los cinco países participantes sobre la situación de las profesiones y las enseñanzas relativas al patrimonio cultural. Por otra parte, presentamos los resultados de estas investigaciones, pues el análisis y reflexión de la realidad en este sector nos permitió elaborar un repertorio de competencias una vez examinadas las ausencias y las presencias, junto con las necesidades y las demandas, en el sector profesional de la formación en el área del patrimonio cultural. Como consecuencia de este repertorio, determinamos que en esta área se pueden englobar las competencias en dos perfiles diferentes: el de la mediación y el de la gestión del patrimonio. Pero sobre la marcha de nuestras investigaciones y reuniones se hizo necesario articular un lenguaje común para saber que nos referíamos a los mismos conceptos, experiencia que nos obligó a diseñar un glosario de términos y definiciones comunes aceptadas por los cinco países. El resultado final y lógico de esta experiencia ha sido la puesta en marcha de una formación común, con los matices lógicos y adecuados a cada país, casi al unísono, desde las seis universidades participantes. Una experiencia piloto que acaba de comenzar y que siguiendo las líneas marcadas por la Declaración de Bolonia, pretende favorecer la transferencia de conocimientos, la movilidad de profesores y alumnos y una importante carga de interdisciplinariedad a la formación de los futuros gestores y mediadores del patrimonio cultural. Por último, hemos creído conveniente incorporar un artículo escrito por Luis Pablo Martínez (técnico de patrimonio de la Comunidad Valenciana), como un extraordinario ejemplo de una actuación bien planteada en beneficio de la puesta en valor del patrimonio inmaterial. Además de los contenidos mencionados hemos reunido para este número de Ábaco otros relacionados con nuestra temática. Los artículos de Ignacio Cabrero y Jorge Fernández León sobre los proyectos de La Casa Encendida y la Universidad Laboral de Gijón, así como el de Joaquín del Río sobre del macba de Barcelona ilustran esos nuevos modos de hacer en relación con la cultura y el patrimonio. No cabe duda, para terminar, de que el mejor patrimonio de nuestra vieja Europa son sus ciudadanos, pero como tales debemos ejercer, valorando y recuperando nuestro patrimonio, pero también abriéndolo al tiempo de la diversidad que nos ha tocado vivir.
Madrid, octubre de 2005. |
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