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GÉNERO Y CONCILIACIÓN DE LA VISIBILIZACIÓN ESTADÍSTICA AL CAMBIO REAL PARA LA IGUALDAD Parte de las estadísticas oficiales incorporan ya algunas de las demandas que los movimientos de mujeres han venido realizando desde hace décadas: visualizar la dimensión socioeconómica que tiene el trabajo no remunerado; conocer las repercusiones que la dedicación a este tiene en la vida laboral y social, y considerar las pautas de fecundidad como asunto de interés socioeconómico y político. En España, el Instituto Nacional de Estadística contempla este triple objetivo de varias maneras. Por una parte, con la aplicación de la encuesta de empleo del tiempo (2002-2003), a través de cuyos resultados hemos podido conocer el enorme desequilibrio que todavía se produce entre mujeres y hombres en cuanto atañe a las actividades relacionadas con el hogar y la familia (tareas domésticas y cuidados a las personas), que las mujeres realizan a sus expensas en un setenta por ciento. Como contrapartida, esta situación origina que ellas dediquen dos tercios menos de tiempo al trabajo retribuido y que durante cada día dispongan de una hora menos que ellos de tiempo libre, lo que repercute negativamente en la realización de sus actividades de ocio (vida social, deporte, juegos…). Por otra parte, y en cuanto se refiere a la incidencia que las «obligaciones» familiares originan en relación con el empleo,
en la Encuesta de Población Activa se ha incluido un módulo de conciliación entre la vida laboral y la familiar. Según los resultados
de mayo del 2006, uno de cada dos varones confía el cuidado de sus hijos a su esposa, mientras que solo el 11,7 %
de las mujeres tiene a su marido como depositario de estos cuidados. Por lo que se refiere a la atención de personas adultas
en situación de dependencia, tarea que realiza el 10 % de la población con edad comprendida entre 16 y 65 años, casi dos
de cada diez declaran que no pueden trabajar más tiempo porque no disponen de servicios formales de cuidados. Este mismo
motivo (la ausencia de servicios o su carestía) explica que solo el 20,7 % de las personas ocupadas con niños o niñas a su Por fin, para poder comprender mejor la intensa caída de la fecundidad española (una de las más bajas del mundo), el INE también aplica la denominada encuesta de fecundidad. Según los últimos resultados de la misma, sabemos que la media de hijos deseados por las mujeres en edad fértil es de 2,1. Por tanto, lejos de que las españolas no quieran ser madres, lo que parece suceder es que muchas de ellas han optado por renunciar a la satisfacción del propio deseo y a la realización del proyecto personal más íntimo, sacrificándolos en aras de la defensa de una posición social que se les resiste. ¿Cómo interpretar, si no es como resistencia del mercado, el mantenimiento de unos índices tan desequilibrados por sexos
en las tasas de desempleo o que el salario medio femenino sea un tercio inferior al masculino? Esas resistencias, teniendo en
cuenta que la preparación de las mujeres es a veces mayor que la de los varones, parecen no ser otras que las que provienen
del mantenimiento del sistema de género, que distribuye roles y determina emociones, percepciones e imágenes sociales
congruentes con una posición diferenciada entre el mundo de lo privado-reproductivo (femenino) y el ámbito de lo público
productivo (masculino). Así, la maternidad y la demanda de cuidados familiares frenan las posibilidades para acceder o mantener
un puesto de trabajo, al considerarse que las mujeres no están en condiciones de ofrecer al mercado una propuesta tan La cuestión de las estadísticas sobre la división sexual del trabajo no es baladí. Que dejen de hacerse exclusivamente por las instituciones públicas encargadas de las políticas de mujer resulta totalmente necesario si realmente se quiere que los núcleos de poder y la sociedad en su conjunto asuman como cuestión de interés general lo que hasta ahora se ha considerado solo como privativo de las mujeres. Algo parece que comienza a cambiar en este sentido. Pero, ¿qué ocurre con las medidas de acción política en este campo? Aunque es cierto que desde hace algunos años, en los países más desarrollados, figura en la agenda de los Gobiernos la necesidad de desarrollar actuaciones en pro de la conciliación, también lo es que estas suelen mantener un claro sesgo patriarcal, dirigiéndose tácitamente solo a las mujeres. Ello se ha traducido en la práctica en pequeñas facilidades para que las mujeres puedan compatibilizar la dedicación familiar de antaño con el trabajo retribuido de hogaño. El alto y conocido precio que muchas mujeres pagan cuando «se empeñan» en mantener su presencia en el ámbito de lo
público sin que el trabajo del hogar y los cuidados sea compartido por los hombres no es sino corolario de esas ineficaces
políticas: sobrecarga, culpabilización y superposición de roles; dificultades para encontrar, mantener o ascender en un empleo; El análisis de estos y de otros muchos aspectos que son relevantes al abordar el asunto de la conciliación entre la vida
personal y social de las mujeres y de los hombres fue el objetivo general pretendido por el consejo de redacción de la revistab Ábaco al dedicar un número monográfico a esta trascendente cuestión. Hacerlo de manera multidisciplinaria y teniendo en De la calidad del resultado finalmente obtenido hablan por sí mismas las colaboraciones que se han logrado reunir, firmadas por especialistas de enorme y reconocido prestigio en la comunidad científica. Quiere dejarse aquí un explícito agradecimiento a las autoras y los autores de los textos. Ellas y ellos, haciendo alarde de la generosidad que les caracteriza, no han dudado en añadir aún más tiempo y más esfuerzo al mucho que sus múltiples ocupaciones les exigen para colaborar, así, a componer un conjunto que, gracias a su contribución, podemos calificar de redondo. Se parte de un análisis multidimensional de la sociedad contemporánea en los países desarrollados en relación con el
sistema de género, así como de las transformaciones de las familias y de las interacciones entre sus miembros. Sirven como
contrapunto las consideraciones que se dedican a la dura situación de las mujeres en dos países en desarrollo de Iberoamérica El conjunto de los trabajos aquí reunidos compone, pues, una monografía sobre género y conciliación de gran altura. Con
su distribución y lectura querríamos contribuir también a avanzar en el bien social que significaría vivir en una sociedad en la
que mujeres y hombres lleguemos a poder (y a querer) simultanear nuestra profesión y presencia pública sin techos de cristal,
con una vida plena familiar y personal, en la que el cuidado de la infancia y de las personas en situación de dependencia sea |
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