PRESENTACIÓN
LA CULTURA COMO ACTOR ECONÓMICO. Industrias Culturales y Creativas

La finalidad de las ciencias sociales no es la solución de problemas sino la redacción del repertorio completo de preguntas. Y entre estas cuestiones que generan debate, reflexión y contraste de opiniones actualmente está el papel de la cultura como actor económico.
La doble faceta de las industrias culturales –a la vez recurso económico y fuente de identidad y cohesión social– exige considerarlas con un doble enfoque: por un lado buscando el máximo aprovechamiento de sus aptitudes para contribuir al desarrollo de la economía, y por otro para que su afianzamiento económico favorezca la creatividad y la diversidad cultural. Las industrias culturales implican muchas dimensiones de la vida social en sus vertientes de grandes inversiones editoriales, programas culturales en la televisión, redes de lectores en Internet, transmisiones no comerciales en radios comunitarias, proliferación de revistas especializadas en las más variadas artes y tendencias, y otras tantas combinaciones en un universo de circulación cada vez más versátil.
El tema de la gestión de los derechos es una realidad controvertida y polémica, con visiones distintas según se vea desde el lado de autores, productores, creadores y editores, o bien de los usuarios de la red que tienen en la descarga de contenidos gratuita un ejercicio de libertad sobrevenida. Desde hace tiempo cientos de miles de canciones, videos, libros electrónicos, videojuegos sujetos a derechos de autor se descargan gratis de Internet.
La pretensión de este número de ABACO es ofrecer una visión general de las interrelaciones entre economía y cultura, con aportaciones y enfoques que generen conocimiento, reflexión y contraste de las denominadas industrias creativas y culturales en un tiempo de complejidad e incertidumbre económica y social.
Se parte de lo general a lo particular, con artículos que desarrollan aspectos significativos del estado de la cuestión en el contexto español, europeo e internacional, enfatizando en las políticas publicas y las iniciativas privadas que navegan en el proceso de mundialización económica con avances y retrocesos, pero con imparable presencia e importancia de lo que representan las prácticas, producciones y consumos culturales en las contabilidades nacionales y en los procesos de innovación y desarrollo. Este número de ABACO se presenta en tres cuerpos diferenciados, en primer lugar una monografía circunscrita al titulo de la revista con esa parte metodológica e introductora sobre la cultura y la economía, que se va ampliando a una casuística de experiencias concretas en materia de actores locales, áreas temáticas y ensayos.
En otros apartados, la revista plantea su sección de "transtextualidad" con artículos cercanos a lo planteado en la monografía dentro de esa visión transversal y multidisciplinar que pretende ABACO. Las secciones de crónica cultural y reseñas de libros se ve inexcusablemente ampliada en esta ocasión con el lamentable y obligado recuerdo a protagonistas desaparecidos y que queremos destacar en la sección de Obituarios: Saramago, Monsiváis y Conz son recordados por Cuadrado, Bustamante y Figaredo en un ejercicio intelectual y emotivo que nos parecía perentorio por lo merecido y sentido de estas ausencias. Juan Prieto Rodríguez reflexiona en su artículo "Las dos caras de la economía de la cultura", el mercado ha convertido la cultura en una mercancía pero cómo y quién cuantifica ese valor son algunas de las cuestiones que plantea el debate internacional al que en su texto el autor hace frente.
El 30 de abril de 2010 la Comisión Europea publicaba el llamado "libro verde" de las Industrias Culturales y Creativas (Green paper: "Unlocking the full potencial of Europe's cultural and creative industries" ); una obra que pretende dar una respuesta común a tres de los objetivos que la Unión Europea había fijado en la llamada "Estrategia Europa 2020"; una agenda, en definitiva, para todos los miembros que, teniendo en cuenta los diferentes puntos de partida y las necesidades específicas de cada país, pretende promover un crecimiento positivo en conjunto.
El hecho de que esta declaración de intenciones priorice el crecimiento de la Unión Europea bajo los adjetivos de: inteligente (basándose en el conocimiento y la innovación); sostenible (más verde y competitiva) e integradora; es tan solo un reflejo de una querencia de orden mundial, la competitividad y la creatividad se refuerza tanto con el papel de las empresas culturales como catalizadoras de riqueza como la "producción y también del patrimonio cultural como elementos motor de la sociedad contemporánea". Miguel Álvarez Areces basándose en las estadísticas proporcionadas entre otras instituciones por el propio Ministerio de Cultura de España ilustra una insólita paradoja: en tiempos de crisis los bienes culturales suelen ser los primeros en resentirse, sin embargo, la salida del atolladero puede radicar justamente en apostar por el desarrollo de industrias culturales y creativas capaces de combinar en su seno el tradicional buen hacer de los artesanos intelectuales con las últimas tecnologías de la información y la comunicación.
Del mismo modo que la cultura, como evidencian Juan Prieto y el propio Miguel A. Areces, tiene un peso fundamental en la economía mundial el artículo "¿Hay una nueva aproximación a la cultura y el desarrollo en las políticas estratégicas de desarrollo de la Unión Europea?" de Stefano Manservisi, nos demuestra como además de un perfil netamente económico, la cultura, a través de una política de intercambios, también juega un papel como agente de transformación y desarrollo económico en sociedades emergentes y periféricas a los centros mundiales de decisión.
El conjunto de artículos que engloban el dossier destinado a las industrias culturales plantean claros ejemplos de la presencia, relevancia y significado que tienen las industrias creativas –como sector dinámico y en continuo crecimiento– en la vida económica, política, social y cultural de un determinado país. Como tal agente las industrias culturales se muestran en los artículos firmados por María Verónica Basile. Nines Carrascal y Lucina Jiménez quienes realizan un dibujo a cerca de la situación en la que se encuentran las industrias culturales en Argentina, México y España, en su relación con la administración central y autonómicas o local. Una consecuencia más importante aun del proceso de mercantilización de la cultura es la fusión, como consecuencia lógica, de la interacción de dos conceptos de por si inseparables: cultura y entretenimiento. Desde su presencia y vivencia en China dibuja un breve pero significativo retrato el artículo de Rita Álvarez "El mercado del arte contemporáneo chino supera la crisis".
Pero cultura no es solo lo que permanece, lo que queda, sino también lo que se transfiere, lo que en definitiva se convierte en un bien inmaterial cuyo significado produce y contribuye a reforzar la identidad. Un claro ejemplo de esta fórmula es la exposición que el uruguayo Armando Olveira realiza sobre el Candombe con motivo de su incorporación a la lista de bienes intangibles de la Humanidad que la UNESCO cela cuidadosamente. Teatro, danza, música, editoriales... todas ellas son industrias culturales arraigadas en nuestras sociedades y de una larga trayectoria en este ámbito. Pero este panorama no estaría completo sin realizar un sucinto repaso a lo que el diseño, la arquitectura y la planificación urbanística tiene que decir en lo que a industria cultural se refiere y en lo que aportan a otras expresiones culturales. En este sentido, María Rábade y Noemí Fernández realizan una exposición en sendos artículos acerca de la reconstrucción de antiguos y obsoletos espacios industriales reconvertidos ahora en un marco incomparable acaparador de cultura y, también sobre, la deconstrucción de estos edificios los cuales privados de su primigenio significado de hacedores de industria ahora se resignifican como hacedores de cultura. Dentro de la monografía Enrique Ferrari plantea un ensayo poniendo distancia con el intelectual analógico, aún dándole la razón en puntos importantes, un visión desde la experiencia individual para dimensionar las pegas a Internet.
En definitiva, un nuevo número de ABACO que esperamos, como es nuestra intención, que sea útil y provechoso para adentrarse en los nuevos paradigmas de la economía de la cultura a través de iniciativas de industrias culturales y creativas en esta dimensión de diversificación y desarrollo económico, experiencias de diversidad cultural que combinan lo local con lo global.

 

Miguel Ángel A. Areces / María Gómez Martín

 

 
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