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PRESENTACIÓN
GENERACIÓN Ni-Ni
La crisis económica ha vuelto a poner de manifiesto los problemas e incertidumbres de una generación a la que algunos ya dan como perdida;
a pesar de que su entorno, en términos generales, ha evolucionado en una mejora continua del nivel de vida y que lamentablemente
ha llevado parejo el aumento de la precariedad en el trabajo, la dificultad para emanciparse y encontrar una vivienda digna o el poder compartir
y avanzar en un proyecto vital de futuro para los jóvenes. A ello no es ajeno el nuevo orden económico mundial, la ideología que lo
sustenta y que le ha permitido desarrollarse con la aceptación y connivencia de muchos de sus pretendidos antagonistas.
En este número de la revista Ábaco hablamos de generación Ni-Ni, un término más o menos afortunado que se ha hecho popular para describir
a los jóvenes que ni pueden o ni quieren estudiar y trabajar, una marca o estigma que se viene sucediendo de unos a otros términos
desde aquel de la denominada generación X, puesto en valor por el escritor Douglas Coupland y popularizado después en ámbitos comerciales
y sociales. Veinte años después, parafraseando su propio invento, la publicación de su último libro, titulado Generation A, ofrece una vuelta
de tuerca al análisis social de su antecesor La Generación X. Con esta nueva acuñación, Coupland ofrece una versión actualizada del concepto
de generación donde la desconexión y el aislamiento, propio de sus novelas, han ido abriendo paso a un reguero de definiciones para
describir la situación de vulnerabilidad, desconcierto, desafección e irritación de los jóvenes de hoy ante el desarrollo de sus vidas y de sus
historias.
Las contradicciones narradas no son una situación exclusiva de las sociedades avanzadas del primer mundo en las que las mejoras en la
tecnología, en la formación, en las condiciones y perspectivas del nivel de vida, en la conquista y reconocimiento de ciertos derechos individuales
y colectivos o en las nuevas formas de relaciones personales se contraponen con la cruda realidad traduciéndose, entre otras muchas
desesperanzas, en la ausencia de oportunidades, en la escasez de un mercado laboral adecuado a sus estudios y conocimientos, en el difícil
acceso a una vivienda digna o en la desconfianza por una clase política que no ofrece soluciones ni a corto, ni a largo plazo.
La generación T –la tecnología omnipresente–, la igeneración – la del ipod, del ipad, del iphone–, la generación "einstein" –la del conocimiento–,
la generación Y –porque va detrás de la X– o la generación Ni-Ni, todos ellos son diferentes marbetes para una misma, y poliédrica,
realidad: la de los jóvenes que se identifican con valores de competencia, eficiencia y lucha por el éxito social; la de los instalados que
aspiran a formar parte de una clase media; la de los jóvenes supervivientes que intentan "pillar" lo que sea y lograr que la ocupación dure
lo máximo posible; la de los "ilegales" cuya frustración alcanza seguir cualquier atajo en la búsqueda de conseguir aportes o ingresos; o la
de las minorías activas que forman parte de movimientos sociales alternativos y que buscan un cambio de modelo social y político bajo premisas
de valores humanistas o revolucionarios. En definitiva, estos parecen ser algunos de los estereotipos en los que, y por los que, se encasillan
a los jóvenes del siglo XXI.
Con todo, parece ser que, obviando el resto de realidades y circunstancias, es el "ni estudian, ni trabajan" lo que marca tendencia. Y es
que, al menos las cifras, sustentan esta apreciación. En este sentido, según un estudio que ha publicado la Unión Europea, España se encuentra,
junto con Bulgaria, Italia e Irlanda, entre los países de la U.E. con más jóvenes entre 15 y 24 años que ni estudian, ni trabajan (más del
14% frente al 10,8% de la media comunitaria). Por el contrario, países septentrionales como Dinamarca o los Países Bajos el porcentaje de
jóvenes que ni trabajan ni estudian se sitúa sólo alrededor del 4%. Además, dicho informe resalta que estos jóvenes corren el riesgo de quedar
excluidos de forma permanente del mercado laboral ya que no están adquiriendo experiencia ni conocimientos útiles para pasar de la
inactividad y el paro al empleo.
Las cifras son preocupantes, en el conjunto de la Unión Europea el paro juvenil ha aumentado desde los 4 millones de personas a principios
del año 2008 (14,7%) hasta los 5,2 millones (20,4%) en 2010; y, en este sentido, España presenta las tasas más altas de desempleo
juvenil –40,9 %, el doble de la media comunitaria y muy lejos del 8,5 % que registra Países Bajos– siendo, además, uno de los que ha destruido
más puestos de trabajo ocupados por jóvenes durante la crisis. El aumento de la tasa de paro de larga duración entre los jóvenes (del 2,3 % al 11, 3 %, frente al 6% de media comunitaria), el incremento de los contratos temporales entre los jóvenes (55,9% frente al 40,2% de
promedio en la U,E.) y el empleo a tiempo parcial involuntario juvenil ( 32,9% frente al 26,3% de media) en España son tan solo algunos de
los aspectos que contribuyen a aumentar la vulnerabilidad, inestabilidad y desconfianza del mercado de trabajo.
Las cifras españolas, sin dejar de ser escandalosas, son solo un reflejo del resto de países en los que también se ponen de manifiesto las
mismas tendencias tanto en los hábitos de consumo juveniles como en lo roles que este sector ocupan en la sociedad actual, aquella que en
demasiadas ocasiones llamamos pretenciosamente "postindustrial". Este número de Ábaco expone y contrasta las suficientes experiencias
como para comprobar y comprender que nos encontramos ante un fenómeno general, como corresponde a la sociedad "global".
En esta ocasión, Ábaco abre el dossier monográfico con el artículo de Ignacio Fernández del Castro "Juventud ¿ser quien es?" que marca
el debate y las propuestas para ir discurriendo en la lectura posterior de cuestiones que afectan al estado de la cuestión: los jóvenes sin ocupación
y la política. Un planteamiento que cede su protagonismo al planteamiento que el profesor Javier Callejo describe con datos empíricos
y conclusiones detalladas en "Los jóvenes sin ocupación y la política: incorporación de una modernidad incierta". A su vez, este artículo,
cede la palabra a Pablo López Calle quien analiza, como el propio epígrafe describe "El impacto sobre el empleo juvenil de las reformas laborales
y la reorganización productiva en España".
"La generación «Y»" es obra de Carlos Miceli, el cual desde un punto de vista basado en la experiencia narra algunas de las insatisfacciones
más personales de los pertenecientes a dicho colectivo. A su vez, la periodista Laura Casielles, que vive y trabaja en Marruecos, aporta
una visión muy personal de la denominada generación Ni-Ni, en la que ella misma se engloba, para poner de relieve todas las incongruencias
y falsas ideas preconcebidas que se esconden tras este término: "Ni de lo que nos acusáis, ni lo que querríamos. "Ni-ni": Retrato robot
de una generación entre dos aguas". Desde un punto de vista más aséptico, la también periodista Rita Álvarez describe, desde su observatorio
privilegiado en Pekín, como es y se comporta la generación Ni-Ni en China.
En realidad, los problemas y conflictos que ponen de relieve el sobrenombre de la citada generación no son, en absoluto, un fenómeno
nuevo pues, una de las señas de identidad de los jóvenes del siglo XXI, ha sido su imposibilidad de encontrar un puesto de trabajo acorde a
sus capacidades. Tal circunstancia queda reflejada en el análisis que los sociólogos Hölm Detlev Kohler y Vanessa Martín trazan sobre la
situación de la juventud en el marco espacial de las cuencas mineras asturianas.
Finalmente, otro aspecto clave para comprender a la juventud de hoy en día es el destacado papel que juegan los avances tecnológicos en
la conformación de su propia filosofía de vida. A este respecto, se presentan las aportaciones de Misael Arturo López Zapico y Juan López
Sierras quien en sus respectivos trabajos "Por qué pagar por algo que puedo conseguir gratis? Reflexiones en torno a los hábitos de consumo
musical de los jóvenes españoles" y "Evolución del uso de Internet y móvil entre niños y jóvenes en España (1996-2010)" analizan los hábitos
de consumo musical y tecnológicos entre los jóvenes españoles.
Todo ello conforma en fondo y forma un amplio elenco de temas con la pretensión de la revista sirva de vehículo de transmisión de hechos
e ideas sobre los jóvenes y la juventud de esta primera década del siglo XXI.
Por otra parte, la revista publica en la sección de Transtextualidad un trabajo de candente actualidad, que analiza el uso y abuso que se
sobre las redes sociales y la tecnología se hace con fines delictivos. "Nuevas representaciones de la trata de personas y pornografía en
Internet" es obra de las profesoras mexicanas Patricia Trujano, Vania Tovilla y Jessica Dorantes.
Por último, las habituales secciones de Crónica Cultural y las reseñas o críticas de libros cierran el tercer apartado de la revista que ya prepara
para el año 2011 su vigesimoquinto cumpleaños con diferentes actividades, conferencias, publicaciones y obviamente con nuevos números,
en un tono que nos es característico de combinar el rigor con la amenidad y de analizar la realidad social y cultural desde una óptica de
estudio transversal e interdisciplinario.
Miguel Ángel A. Areces
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